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La infancia es una etapa fundamental para el desarrollo de una personalidad equilibrada. La familia es el sistema más influyente en este proceso, pero la escuela desempeña también un papel básico. Sin embargo, las estructuras escolares (el elevado número de alumnos en las aulas, la densidad de los currículums, la rigidez de los horarios, etc.) dificultan en gran medida la atención adecuada a las diversas necesidades de la infancia: la necesidad de formarse una imagen positiva de sí mismo, las necesidades afectivas, de seguridad, de relación, de exploración, de confianza, de movimiento, etc.
El programa de «El cuidado del alma infantil» (CAI), del que este curso es una introducción, tiene como objetivo que los asistentes desarrollen la sensibilidad, la percepción y las habilidades necesarias para cuidar y acompañar a los niños y niñas en el despliegue de sus potencialidades y en la construcción de una personalidad sana.
El curso, dirigido a madres, padres y profesionales que tratan con la infancia, sigue una metodología vivencial, se nutre y articula de los casos que los participantes aportan, también de las vivencias personales por las que estén pasando. No obstante, hay algunos temas básicos que sostienen el curso:
· Al Alma no se la puede educar, se la puede cuidar
· El Alma infantil es diferente del Alma adulta
· La importancia de estar en paz con la propia familia
· El agradecimiento
· Lo mejor de todo: «lo adecuado»
· El uso de la palabra para fortalecimiento propio y ajeno
· El lugar del educador o educadora en el sistema escolar
· Cultivo y desarrollo de la percepción
· Reconocer la vida en nuestro cuerpo
Cristóbal Gutiérrez se dedica desde hace 20 años a la formación de adultos en diferentes ámbitos de las relaciones humanas y el crecimiento personal. En los últimos 10 años se ha centrado en la infancia y en la formación enfocada a las familias y a los educadores. Actualmente es co-director de la escuela «El Roure», en el Alt Penedès, una escuela en la que el objetivo de la educación no es llenar las mentes de los niños con conceptos y teorías adultas, sino cuidar el alma infantil para que se desarrollen las potencialidades de cada niño y cada niña. Sus influencias más importantes son el Seitae y las Constelaciones Familiares que conoció a través de Bert Hellinger.
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