Ayer terminó el curso de Josemi Castro en Auzoenea.
Para la todas las personas participantes, pero más para aquellas que no conocían su pensamiento y su experiencia en los talleres de Educación Creadora de Bilbao —o la conocían por referencias indirectas—, han sido dos jornadas de aprendizaje profundo, de crecimiento personal, de reflexión y cuestionamiento de muchas ideas y muchas actitudes; un encuentro de esos que podríamos llamar crucial.
Como ocurre en todos los cursos cortos que valen la pena, todo el mundo ha terminado con la sensación de que sería necesario disponer de mucho más tiempo y de que han quedado muchas cosas pendientes, muchos caminos abiertos que requerirían, cada uno de ellos, un curso monográfico: el paradigma escolar dominante y sus consecuencias, la educación creadora aplicada a otros aprendizajes, las «derivas personales»… y también otros temas centrales del curso, como la profundización en La Formulación, de las condiciones para el desarrollo de la educación creadora, del papel del asistente… 12 horas, aunque se expriman al máximo, como ha ocurrido estos dos días, son un recipiente demasiado pequeño para poder meter dentro algo tan rico y tan cargado de implicaciones como las experiencias de Arno Stern y de José Miguel Castro.
Por si eso no fuera razón suficiente para repetir —y es algo que sólo a veces ocurre—, se ha creado un vínculo muy evidente de afecto sincero y de gratitud con Castro. Así que, está claro que tiene que haber otras ocasiones de volver a contar con él. Y sería bueno que las hubiera pronto. Intentaremos para entonces despertar a más personas, que probablemente están interesadas y ni siquiera lo saben, para que no dejen escapar otra ocasión así. También intentaremos que la próxima vez la Policía Municipal no deje a Josemi sin su coche.
Como recordatorio de este intenso fin de semana os presentamos algunas fotos.
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